Allanamientos, okupas, robos… Es verdad que en la mayoría de casos las probabilidades de que algo de esto suceda en tu domicilio son bajas. Generalmente, los habitantes de ciudades grandes son las más susceptibles de ser víctimas de este tipo de delitos.

Sin embargo, reforzar la seguridad es algo que siempre conviene porque, aunque el riesgo sea bajo, está ahí. Y, claro, hablamos de dinero invertido en prevención; algo importante en cualquier apartado de la vida.

Instalar una alarma es la opción más elegida, ya que los dispositivos actuales te permiten vigilar tu vivienda en todo momento; se conectan a centrales que se encargan de actuar en caso de detectar algún peligro y trabajan con una precisión sorprendente.

No obstante, si decides poner una alarma, conviene que evites cometer los siguientes errores comunes, ya que comprometerían la seguridad. ¿Creías que era tan sencillo? En HomeGO somos expertos, pero no todo el mundo lo es.

1. Escatimar en los gastos

Entendemos que puedas estar pasando por un mal momento y que afrontar el gasto de instalación de una alarma no te pille bien. Aunque esto es entendible, caer en el error de elegir el dispositivo únicamente en función del precio es un fallo que no debes permitirte.

Como en la mayoría de los productos, el precio de las alarmas suele estar directamente relacionado con la calidad del dispositivo. Por lo tanto, escoger la opción más económica puede llevarte a la situación fatal; que funcione mal o que directamente no lo haga.

Lógicamente, esto no significa que no debas comparar precios. Lo ideal es seleccionar primero el tipo de alarma más adecuada para tu vivienda y tus necesidades: cableada o inalámbrica, conectada a tu teléfono móvil, vinculada a una CRA…

Puedes fijarte en tres o cuatro opciones de calidad y comprobar, ahora sí, por precio, cuál de todas es la que más te conviene. Lo importante es no caer en el error común al instalar una alarma de escoger la opción más barata que encuentres sin fijarte en las características del producto.

En nuestra web puedes echar un vistazo detallado de los dispositivos y los servicios que incluye cada kit de seguridad. Todo ello para que estés 100% seguro de la decisión que vas a tomar.

2. No tener en cuenta el espacio

Hay muchas clases de viviendas. Un piso no es lo mismo que un chalé adosado, que a su vez tampoco es igual que una vivienda independiente con jardín. Tampoco lo es vivir en una urbanización cerrada que en un edificio que se encuentre a pie de calle.

Cada espacio, tiene unas particularidades y, para todos ellos, existen distintos tipos de alarmas.

Uno de los errores más comunes que comete la gente al instalar una alarma es optar por un dispositivo sin tener en cuenta el espacio donde reside. Por ejemplo, si vives en una planta baja, no está de más poner cámaras de seguridad en las estancias.

¿Dejarías sin proteger y vigilar accesos, es decir, puertas y ventanas? Seguramente no, y también seguramente se te haya pasado por haberte dejado llevar-

Por otro lado, si tu residencia habitual es una casa de campo rodeada por una valla, aunque te convendría vigilar la entrada, para mantener a los intrusos a raya es más importante instalar una alarma perimetral que no les permita acceder a la parcela.

También debes tener en cuenta el espacio si, por ejemplo, eliges una alarma cableada (generalmente es más segura). Has de tener una opción para esconder los cables, ya que si los dejas a la vista sería muy fácil para un delincuente inhabilitar tu sistema de seguridad.

3. Poner una alarma con una sola vía de comunicación

Este fallo compromete especialmente la seguridad de tu hogar, y es algo en lo que los usuarios suelen equivocarse con frecuencia. Tu alarma debe contar con diferentes vías de comunicación.

Al igual que la tecnología de los sistemas de seguridad evolucionan, también lo hacen los ladrones profesionales, que cuentan cada vez con aparatos más sofisticados para inutilizar nuestras alarmas. ¿Qué supone tener una única vía de comunicación? Muy sencillo.

Si consiguen desarticularla, la alarma no sonará y tendrán vía libre para robarte. Es como irte de vacaciones sin ruedas de repuesto en el coche; si pinchas no tendrás alternativa para seguir circulando.

Por eso resulta fundamental que el dispositivo que instales se comunique con una central al menos a través de dos vías distintas. De esta forma, será mucho más difícil que inhabiliten las funciones y puedan entrar en tu domicilio.

4. Contratar un servicio con diferentes cuotas

Los fallos al instalar una alarma no se deben exclusivamente a cuestiones técnicas de los dispositivos, sino que también los hay en los acuerdos que firmamos con las empresas de seguridad.

Muchas de ellas ofrecen “facilidades de pago” separando las cuotas en conceptos distintos: mantenimiento, instalación, desplazamientos, etc. Entrecomillamos porque, la mayoría de las veces, esto no facilita nada en realidad.

Aunque parezca más sencillo pagar los servicios en cuotas distintas, en la práctica, el dinero mensual que te gastas es exactamente el mismo (o más, si te cobran intereses), y acabas en una situación de descontrol en lo que se refiere a abonar los servicios.

A este respecto, es importante que sepas que en HomeGO te damos la facilidad de incluir todos los servicios en una cuota única mensual, lo que evitará que puedas llegar a confundirte con los recibos.

5. Permanencia de los contratos

La permanencia es otro de los cocos habituales a la hora de instalar una alarma. Muchas veces, firmamos contratos comprometiéndonos a estar un mínimo de tiempo con la misma empresa, sin opción a un período de prueba.

Imagina que firmas un acuerdo de este tipo y, pasado el primer mes, estás descontento con la actuación de la empresa. Al intentar darte de baja del servicio, puedes encontrarte con trabas como un compromiso de permanencia o altas penalizaciones por interrumpir el contrato.

Por ello, es aconsejable que estés muy atento a la letra pequeña. ¿No entiendes algo? Nosotros te lo explicamos. ¿Necesitas reflexionar? Respetamos tiempos y te damos lo que necesites para tomar tu decisión.

Entra en nuestra web o llama al 900 822 500 y hazte ya tanto con el dispositivo de seguridad que te mereces como con la asistencia con la que siempre has soñado para tu hogar. Confía en HomeGO y respira tranquilo.