Cuando instalamos una alarma, esta puede ir acompañada de un servicio de mantenimiento. Muchas empresas cobran una mensualidad que incluye una revisión anual del sistema de seguridad, así como la posibilidad de llamar por teléfono si se produce alguna avería.

Sin embargo, para ahorrar, muchos optan por comprar el dispositivo e instalarlo por su cuenta, o bien contratar el servicio de instalación, pero no el de mantenimiento.

Si te decantas por esta opción para gastar menos, tendrás que saber cómo reaccionar en caso de avería. Uno de los problemas más habituales en este sentido, es que se produzca un corte de luz.

Los cortes de electricidad en las viviendas

Son muchos los motivos que pueden hacer que la luz en casa se vaya. Uno de los más habituales, es que salte el interruptor automático, lo que ocurre cuando conectamos muchos aparatos eléctricos a la vez.

Si la potencia que tenemos contratada es insuficiente, salta el interruptor y corta la luz. En ese supuesto, solo tenemos que volver a conectarlo y apagar algún electrodoméstico o aparato para evitar que salte de nuevo.

Ahora bien, hay otros supuestos que pueden hacer que la electricidad en el domicilio deje de funcionar. No es inusual vivir algún tipo de apagón generalizado, los cuales suelen producirse por una avería, por el clima, etc.

Cuando esto sucede, no depende de nosotros que la electricidad funcione de nuevo, de modo que no nos quedará más remedio que esperar.

Sin embargo, lo que preocupa a mucha gente es saber si quedarnos sin luz, aumenta la inseguridad en nuestras casas. La duda es más que lógica debido a que los ladrones pueden recurrir a cortar los cables que alimentan la alarma para evitar que esta salte cuando accedan al interior del domicilio o empresa.

Teniendo todo esto en cuenta, cabe destacar que no es lo mismo instalar una alarma cableada que una inalámbrica. Veamos las diferencias.

Alarmas cableadas

Son muchas las razones por las que los expertos recomiendan instalar alarmas cableadas. Su mantenimiento es más económico, ya que al alimentarse por cable no requieren el cambio de baterías cada cierto tiempo.

También son inmunes a los inhibidores de frecuencia, precisamente por estar conectadas por cable y no por radiofrecuencia, como sucede con las alarmas inalámbricas.

Además, esta conexión hace que también sea más sencillo detectar cualquier tipo de fallo, por parte de la Central Receptora de Alarmas (CRA).

Sin embargo, no todo son ventajas. Las alarmas cableadas requieren de una pequeña obra para su instalación por su completo sistema de conexión. Generalmente, se busca la forma de que los cables no queden a la vista.

Y, por supuesto, está el tema de la electricidad. En caso de producirse un corte de luz, los cables dejarían de alimentar el dispositivo y la alarma quedaría inutilizada.

Por lo tanto, si nos encontramos ante un apagón, lamentablemente la alarma no estará operativa hasta que la electricidad se haya restablecido. Para evitar este problema, la alternativa son las alarmas inalámbricas.

Alarmas inalámbricas

Como su propio nombre indica, estas no necesitan de cables para su alimentación, ya que funcionan gracias a baterías. Su instalación es mucho más sencilla que la de los sistemas cableados, y no requiere de ningún tipo de obra para ello.

Por lo general, los sistemas inalámbricos tienden a adaptarse mejor a los lugares menos accesibles, gracias a que los dispositivos no necesitan estar conectados entre sí.

Además, en caso de querer llevar el sistema de seguridad a otra parte (por ejemplo, en el supuesto de una mudanza), es mucho más sencillo hacerlo si no hay cables de por medio.

Eso sí, no podemos olvidar que las alarmas inalámbricas son más vulnerables a los inhibidores de frecuencia. Tienen, por otra parte, la desventaja de que una avería resulta más difícil de detectar, dado que el cableado permite que los dispositivos estén conectados entre sí y también con la CRA.

La cuestión de la autonomía, también es algo que no podemos dejar de lado. Una alarma con cables no necesita cargarse constantemente si está conectada a la luz, pero una inalámbrica requiere un cambio de batería para seguir funcionando.

No obstante, si lo que más te preocupa es que se vaya la luz, puedes estar tranquilo: una alarma inalámbrica seguirá funcionando hasta que la electricidad se restablezca.

¿Qué pasa con mi alarma si se va la luz?

Aunque el suministro eléctrico es necesario para que los sistemas de seguridad cableados funcionen, lo cierto es que las empresas contemplan la posibilidad de que haya cortes de luz, y ofrecen soluciones para ello.

Esto quiere decir que, independientemente del tipo de alarma que elijas, no deberás preocuparte si se va la luz, siempre que esta tarde relativamente poco en volver.

Dentro de las soluciones que plantean las empresas, está el hecho de que las alarmas están programadas para avisar al propietario en caso de fallo de suministro eléctrico, aviso que les permite actuar con rapidez.

Aparte de esto, los dispositivos suelen contar con baterías de reserva, que les permite seguir funcionando durante un tiempo determinado a pesar de que la electricidad no funcione. Después del tiempo de rigor, se apagarán, pero este suele ser suficiente cuando se producen apagones.

Lo que te recomendamos para aprovechar al máximo la eficiencia del sistema es que, al producirse un corte de luz, identifiques lo más rápido posible el motivo. Si ha saltado el automático, lo solucionarás en apenas unos segundos.

Si, por otro lado, hay algún tipo de apagón que no depende de ti, no dejes de vigilar la batería de reserva de la cámara, que te avisará cuando esté cerca de agotarse.

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